Encuentro de dos mundos
Aspectos llamativos de las culturas aborígenes
 
 

1. Generalidades


Dice Juan Pablo II, en la citada disertación, que, “en el aspecto humano, la llegada de los descubridores a Guanahani significaba una fantástica ampliación de las fronteras de la humanidad, el mutuo hallazgo de dos mundos, la aparición de la Ecumene entera ante los ojos del hombre, el principio de la historia universal en su proceso de interacción, con todos sus beneficios y contradicciones, sus luces y sombras”. ¿Qué importó esa “fantástica ampliación de las fronteras de la humanidad”? Evidentemente, la incorporación del mundo de las culturas precolombinas al universo de las culturas conocidas, si se contesta atendiendo a lo antropológico. Hemos hecho un panorama del mundo cultural español; corresponde que lo hagamos de la realidad indígena para comprender mejor las vicisitudes y las consecuencias del “mutuo hallazgo de dos mundos”, del “proceso de interacción con todos sus beneficios y contradicciones, sus luces y sombras”, luego de lo cual será posible admirar el espectáculo de “la aparición de la Ecumene entera ante los ojos del hombre”.


Para evaluar objetivamente, con rigor científico-histórico, las circunstancias verdaderas de las distintas culturas encontradas por los españoles en Indias, se maneja una documentación suficiente y estudios serios y desapasionados, aunque es evidente que mucho les queda por hacer a la investigación y a la crítica. Lo primero que se observa es que los estados culturales eran sumamente variados. Las culturas ándidas, maya, azteca y chibcha, que se hallaban ya en los comienzos de la edad de los metales, nos sorprenden con algunas de sus expresiones avanzadas. El resto de las comunidades precolombinas, esto es, amazónidos, plánidos y fuéguidos, con diversos matices de mayor o menor desarrollo, estaban en una situación de retraso cultural, en algunos casos considerable, quemando etapas del neolítico y aun del paleolítico. Recalcamos, pues, que en América los españoles no encontraron una cultura, sino una variadísima gama de situaciones culturales 9.



2. Gobierno, familia.


Puntualizando aspectos positivos de esas culturas, en materia política, solamente los incas o quichuas habían logrado una concentración de poder, una centralización, un orden general, que pueden llevamos a aceptar que habían llegado a una forma estatal con cierta evolución. En cambio, mayas y aztecas sólo alcanzaron a confederar ciudades sin llegar a la consolidación de un Estado, mientras que los chibchas, en la actual Colombia, sólo pudieron constituir cinco grandes cacicazgos, algunos de ellos en guerra despiadada entre sí. El resto de las parcialidades aborígenes no salieron del estado tribal, y algunas de ellas lo obtuvieron con grandes dificultades, como nuestros lules de Tucumán, que según referencias del P. Pedro Lozano, que los conoció, “...no se ha reconocido en ellos virtud alguna moral ni acción política, o de conocimiento, o de compasión por el prójimo... El modo de vivir que tenían en su barbarismo era estar divididos unos de otros por familias, por el horror que tienen a vivir en común. Allí no reconocían sujeción alguna ni a Dios ni a los hombres”. De los vitelas, también de la misma zona, escribió el P. Alonzo Sánchez: “Cada uno es señor de sí mismo y vive como le da la gana, sin reconocer en otro ningún legitimo derecho para que le mande cosa alguna... Es verdad que tienen sus caciques, y ordinariamente es el más valiente o el mejor hablador de cada nación: pero sacando de hacer guerra a sus vecinos o a los españoles, es título desnudo de toda autoridad para mandar... A los mismos términos está reducida la potestad y mando de los padres para con sus hijos” 10.


En cuanto a la organización familiar, la monogamia fue generalizada entre los mayas, poro no tanto entre aztecas, chibcha e incas, pues a medida que entre ellos se ascendía a los estratos sociales superiores el poder y la riqueza hacían factible la poligamia. Siendo como fue, en general, inferior la mujer al hombre en América precolombina, la poligamia dependió de la posibilidad de tener varias mujeres. De la sodomía, el incesto y otras anomalías vinculadas con el sexo se darán referencias en este trabajo.



3. Escritura


En materia de escritura, Luis Alberto Sánchez 11 considera que los glifos mayas “son ya cierta escritura fonética”, sobre cuya base el obispo Landa intentó formar un alfabeto en el siglo XVII; en cuanto a la escritura calculiforme de Yucatán y Guatemala, es mitad fonética y mitad ideográfica. Los aztecas y tlascaltecas poseían un sistema semi-ideográfico o pictórico para comunicarse. Esto es lo más avanzado. Los wampumes, entre los iroqueses, eran una especie de rosarios hechos con conchas de variados colores y disposición ya sea para ayudar la memoria, como elementos de contabilidad o para individualizar ideas, mientras que los incas usaban los quipus, cuerdas con nudos, de diversos colores y tamaños que desempeñaban las mismas funciones señaladas para los wampumes 12. También se han descifrado oraciones aimaras expresadas con signos jeroglíficos. Pero la mayor parte de los grupos aborígenes no poseían ni siquiera estos rudimentos, por lo que en las Indias precolombinas puede admitirse que, en general, no se había accedido a la historia a la llegada de los españoles.



4. Ciencias


En matemáticas, los mayas tenían un sistema vigesimal, en vez de decimal como entre nosotros; es decir, contaban de 1 a 19 y conocían el cero, con el que completaban los veinte signos. Gráficamente, expresaban los números con puntos y rayas: aquéllos representaban la unidad, y éstos, el 5, con lo que es de admirar el notable parecido con la numeración romana. Entre aztecas y chibchas la aritmética es más elemental: aquéllos representaban los números con jeroglíficos y éstos contaban con manos y pies; en ambos casos, las operaciones sumatorias que realizaban eran limitadas. Entre los incas la numeración era decimal, pero también, las operaciones sumatorias eran de alcance reducido.


Los conocimientos astronómicos de los mayas, logrados desde sus observatorios, fueron considerables: además de establecer la redondez de la tierra, la altura polar y el lugar del horizonte donde se podía poner el sol tal día, detectaron las causas de los eclipses. Habían fijado la duración del año, y merced a ello confeccionaron un calendarlo de 360 días, divididos en 18 meses de 20 días cada uno, a los que se agregaban 5 días más, que eran considerados aciagos; en vez de agregar un día cada cuatro años, adicionaban 13 días cada 52 años. Poseían también un calendario sagrado y otro lunar. Los aztecas tenían conocimientos semejantes a éstos, poseían aparatos para aumentar el poder de la vista y manejaban el cuadrante solar o reloj de sol.


La medicina fue, en general, oficio de los hechiceros, aunque el conocimiento de las facultades terapéuticas de las hierbas fue utilizado; debe apuntarse que los incas practicaban trepanaciones. El arte del embalsamamiento de cadáveres humanos fue practicado por chibchas y quichuas, por ejemplo.



5. Arte


Quizás lo que más impresiona en las culturas aborígenes son sus realizaciones en materia de arquitectura. Los mayas sobresalieron en el conjunto, y Ballesteros afirma que fueron “Incluso superiores a los egipcios en algunos extremos técnicos” 13. Sus pirámides eran cuadrangulares, escalonadas, construidas con piedras, y sobre ellas se asentaban edificios, que eran generalmente templos. Sus palacios son también monumentales. Las pirámides aztecas impresionan asimismo al estudioso, aunque no como las mayas. Los incas, por su parte, construyeron vastos poblados con adobe o con piedra, largas cercas de piedra llamadas pircas, pucarás o fortalezas, hechos con piedra de proporciones grandiosas, templos y palacios amplios. Pero las obras más admirables que hicieron fueron las osadas rutas que abrieron a lo largo y lo ancho de su accidentada geografía, con confluencia en Cuzco. Probaron así el carácter unificador del Imperio. Algunas de estas calzadas tuvieron más de diez metros de ancho; otras aparecen empedradas o arboladas. Los puentes colgantes de los incas, construidos con elementos vegetales sobre ríos caudalosos y montañas de apariencia inaccesible, son de una audacia sorprendente. Sus correos, o chasquis, portadores de mensajes y alimentos, se movieron por este aparato circulatorio a lo largo del cual se construyeron alternativamente unas especies de posadas llamadas tambos.


La yuxtaposición perfecta de las piedras en los muros construidos por los incas es otra de las novedades llamativas de sus realizaciones arquitectónicas, como así también las construcciones exigidas por una agricultura difícil: represas, embalses, extracción del agua subterránea, acequias.


En una palabra, las culturas precolombinas más evolucionadas no conocieron el arco, la columna y la bóveda, pero su arquitectura presenta aspectos de avanzada.


En la escultura sobresalió el pueblo maya, con sus pesadas estatuas y sus figuras en relieve, más esbeltas éstas que aquéllas. Su habilidad para la talla de las piedras quedó demostrada en sus famosas “estelas”, grandes piedras verticales donde grabaron fechas recordatorias que han permitido conocer facetas de su cronología histórica. Los aztecas nos han dejado excelentes estatuas de sus dioses y tallas de piedra dura, mientras que los quichuas construyeron monolitos de piedra. Pero, como afirma Luis Alberto Sánchez, “la escultura prehispánica se halla, como entre los egipcios, íntimamente vinculada con la arquitectura. Generalmente, no pasa de ser un motivo ornamental de las construcciones” 14. Por ello los relieves alcanzaron vistosidad y originalidad.


La pintura solamente es digna de mención entre los mayas, y asimismo, como complemento de la arquitectura. Dando vida a hombres y animales o asumiendo formas Heréticas, revelan una buena observación y un exacto conocimiento de las formas. Los aztecas pintaron sus códices y expresiones jeroglíficas con arte destacable.


Aunque desconocían el torno del alfarero, América precolombina practicó ampliamente la alfarería. La cerámica autóctona es descollante especialmente en las civilizaciones andinas, que dejaron testimonio de su elevada capacidad artística no solamente con las formas de sus piezas sino también con la policromía de las decoraciones. Supieron escoger bien los materiales con que trabajaron para reproducir animales, cabezas humanas, escenas, etc.


La plumería fue entre los aztecas arte maravilloso. Los plumarios, que así eran llamados por los españoles estos artesanos, tejían con plumas trabajos notables, especialmente telas. También brilló este arte en Perú.


La orfebrería fue importante en variadas culturas precolombinas, habida cuenta del afán aborigen por adornarse; pero ella sé distingue entre chibchas e incas. Los primeros manufacturaron con metales preciosos joyas, pinjantes, brazaletes, collares, vasos, estatuillas, etc. de especial calidad artística. Esas piezas eran enriquecidas con profusión de esmeraldas y de cristal de roca, abundantes en la región. Parcialidades ecuatorianas trabajaron inclusive el platino.


En música, lo más trascendente pertenece a los incas, aunque los aztecas también practicaron este arte y poseyeron asimismo variados instrumentos. éstos fueron de percusión, como los tambores, o de viento, como las flautas, pero ignoraron los de cuerda. Utilizaban varias clases de tambores, sonajas de oro y barro, cascabeles, maracas, címbalos, trompetas, quenas, pincullos, siringas, etc. En Perú, la música se basaba en la escala pentatónica. Las danzas, como en la mayoría de las sociedades primitivas, estaban vinculadas con los ritos religiosos y no eran individuales sino colectivas; se distinguieron en ellas los indios taínos de la zona antillana, los aztecas y los quichuas. éstos y los mayas efectuaron representaciones teatrales vinculadas a sucesos militares o rituales, lo que lleva a decir a Luis Alberto Sánchez que hubo una literatura prehispánica de tipo folklórico compuesta de relatos, crónicas e himnos expuestos oralmente, que sólo llegaba a las clases altas dentro del marco temático que el Estado permitían 15.



6. Tejeduría, Agricultura, Moneda, Navegación.


Este autor afirma que ninguno de los pueblos primitivos y pocos de los modernos alcanzaron el grado de perfección a que llegaron los aborígenes precolombinos en materia de tejidos: principalmente, aztecas, chibchas, incas y tribus ecuatorianas. Su calidad, colorido y dibujos fueron admirables 16.


En cuanto a la agricultura, los quichuas nos sorprenden con sus cultivos en terrazas, la utilización de abonos animales como el guano, el descanso periódico de la tierra, la irrigación por medio de acequias, la habilitación de terrenos artificiales, etc. En el actual territorio argentino, los indios de la quebrada de Humahuaca-osas, paypayas, ocloyas, etc.- cultivaban en terrazas; éstos y los diaguitas irrigaron con acequias. Los aztecas contaron con una buena red de canales y dejaban recomponerse a la tierra, además de admiramos con sus pinturas catastrales de los lotes que luego fueron utilizadas por los españoles. Los omaguacas del norte hoy argentino, ademes de cultivar en terrazas, guardaban el producto de sus cosechas en silos subterráneos 17.


Según algunos cronistas, los chibchas superaron la etapa del trueque utilizando una suerte de monedas de oro constituidas por tejos de ese metal. Apelaron asimismo a la sal como moneda en su comercio con mayas, quichuas y tribus de los alrededores. Los aztecas usaron canutitos llenos de granos de cacao y plumas de aves colmadas de oro en polvo. Pero en América prehispánica predominó el comercio de mero trueque.


Canoas, piraguas, balsas y otras embarcaciones rudimentarias fueron utilizadas por la navegación aborigen, reducida a ser casi exclusivamente costera y entre distancias cortas. No conocían la navegación a vela según parece. Sin embargo, excepcionalmente, tales embarcaciones a remo se supone que les permitieron acceder a América desde Asia y Oceanía.


Creemos con estos gruesos trazos haber puesto en contacto al lector con aspectos positivos, inclusive admirables, de las culturas aborígenes, lo que ha llevado a muchos analistas a sobrevalorar esas manifestaciones no solamente en relación con lo que eran al arribar los españoles, sino también por lo que habrían podido llegar a ser de no haber sido desbaratadas en tal oportunidad. Con todo, para brindar una vista completa que nos ayude a elaborar nuestros propios juicios de valor, es menester detectar y observar aspectos de esas culturas no tan favorables y laudables.